"Oscilo sobre mi eje como un edificio que se mueve para no romperse"

 

"Tamaño real": conservar la escala de las cosas es importante para Lisa Giménez porque, si la motiva la experiencia propia, es allí donde ésta puede resultar familiar para otros. Le interesa menos la relación de visión que se puede entablar con una imagen, que su capacidad para evocar sensaciones. La obra de Lisa Giménez involucra al cuerpo en el espacio y en el tiempo, un pasaje entre la percepción de algo presente e inmediato, y el eco fantasmático que se abre en la memoria, como en un déjà vu. La fotografía, que ha sido comparada a las huellas y las sombras, por su coexistencia de presencia y ausencia, funciona como el recuerdo, impresión virtual de un acontecimiento en el instante exacto en que es percibido. La ambigüedad de lo que está y no está ya había atravesado los inventarios biográficos de la artista: ahora, aparece como plasmación del propio cuerpo capturado en movimiento. Fragmentación, transparencias, esfumados, aluden a la imposibilidad de fijar una experiencia que roza lo performático. Instaladas en la sala, las imágenes recrean (recuerdan) ese dinamismo proponiendo al espectador un recorrido, un ritmo. En la antesala, dos secuencias incorporan o señalan el espacio más allá de la plasmación fotográfica: una serie de plantas translúcidas instaladas en las ventanas que dan al patio; unas persianas entreabiertas que sugieren en el muro un exterior ilusorio. Si en las primeras la imagen se vuelve acontecimiento al fusionarse con la realidad, en las segundas nada sucede salvo la sugestión de un escenario potencial más allá de la imagen. En una competencia mítica, el virtuosismo de Zeuxis engañó a un ave que fue a comer de sus uvas pintadas, pero fue engañado cuando quiso descorrer la cortina pintada por Parrasio. Lisa Giménez propone que en la fotografía conviven la atracción del ave y la inquietud del pintor, toda vez que en una imagen, por más familiar que nos resulte, percibimos un velo donde se vislumbra aquello que no se puede representar.

Lic. Valeria González
Buenos Aires, Noviembre de 2012